La polémica existente entorno a los derechos federativos de los jugadores de fútbol ha sido el eje principal de la conferencia que ha ofrecido esta mañana Emilio García Silvero, máximo responsable del Departamento de Asuntos Legales de la Real Federación Española de Fútbol, dentro del ciclo que organiza Fútbol Draft® en el hotel Silken Puerta América de Madrid.

En el mundo del fútbol las transferencias de jugadores se han convertido en un activo económico que atrae cada vez a todo tipo de inversores, en muchas ocasiones gente que no tiene relación con el mundo del fútbol.  “La FIFA se ha visto obligada a intervenir”, ha explicado García Silvero, “y ha dejado bien claro que los derechos federativos, que básicamente es la capacidad de un club para inscribir a un jugador en una competición deportiva, tan sólo pueden ser propiedad de clubes o empresas deportivas, nunca de sociedades mercantiles”. Sin embargo, en paralelo a esos derechos también surgen los denominados derechos económicos. “Están reconocidos por el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS, en sus siglas en inglés), pero a su vez se deja claro que, aunque esos derechos los puede poseer cualquiera, los propietarios no pueden influir ni exigir al club que posea los derechos federativos que traspase al jugador a otro equipo”.

El caso del argentino Carlos Tévez, sin embargo, deja claro que “la FIFA tendrá que intervenir y regular los derechos económicos”. Tévez era jugador del West Ham United, pero sus derechos económicos pertenecían a un grupo inversor londinense que presionó al club para que traspasase al jugador al Manchester United. El club se negó, pero Tévez insistió para conseguirlo y finalmente se fue al Manchester en contra de la voluntad de su equipo. Los red devils pagaron 24 millones de euros por el jugador. El West Ham finalmente tan sólo recibió 4. El resto quedó en manos del grupo inversor de Londres. “La FIFA decidió a partir de este caso prohibir que quienes tenga los derechos económicos influyan en los clubes.” El caso Tévez muestra que aún así, el máximo organismo del fútbol mundial deberá intervenir para regular una situación en la que se entremezclan muchos intereses y sobretodo, mucho dinero.